Delicias gastronómicas de Mallorca


septiembre 24, 2019

Una de las múltiples metas que el turista suele ponerse cuando viaja a un destino nuevo, especialmente si está bastante alejado del lugar de origen, es la de conocer los platos típicos de la zona. En cuanto a lo gastronómico, España en su conjunto es un país privilegiado gracias a la variedad de alimentos y beneficios para la salud de la dieta mediterránea.

Mallorca no se queda atrás. La tradición pesquera de la isla, así como la histórica dedicación de sus habitantes al cultivo de la oliva o el cereal entre otros y a la cría de ganado, han favorecido el desarrollo de una variada gastronomía con una personalidad propia. Si quieres conocer sus exponentes más deliciosos y únicos, te animamos a que continúes leyendo, porque cuando acabes no te quedarás sin saber qué pedir en los restaurantes de Mallorca.

 

ENTRANTES DE PRIMERA

Recién sentados a la mesa, y a la espera de que terminan de hacerse los platos principales, podemos disfrutar de todo lo mejor de la gastronomía mediterránea y mallorquina. El pa amb oli es un clásico balear que permite al cocinero dejar volar su creatividad: la base es siempre la misma (pan de payés o rústico y aceite de oliva virgen, a ser posible de Mallorca), pero, a partir de ahí, cada uno puede añadir el acompañamiento que prefiera.

En pos de reivindicar la tradición, recomendamos dos tipos de embutido muy típicos: el camaiot y la sobrasada, este último de textura semejante al paté y que, al igual que este, se sirve untado en pan. Si maridas el conjunto con una copa de vino, te garantizamos un inicio de comida insuperable.

 

FRITO MALLORQUÍN

Desde, como poco, el siglo XIV (de entonces proviene el registro más antiguo de esta receta), los habitantes de Mallorca han disfrutado de este completo y exquisito plato que combina carne (asaduras, cordero, cerdo o pavo) con patata, cebolla, tomate, pimientos coliflor y setas entre otros, todo ello frito en trozos muy pequeños. El conjunto se condimenta habitualmente con aceite de oliva, laurel, sal, pimienta e hinojo. Un plato potente que te dará la energía que necesitas para seguir disfrutando de tu estancia en Mallorca.

 

COCA DE TRAMPÓ

La variedad mallorquina de la pizza se llama coca de trampó, y viene acompañada de hortalizas cortadas a trozos pequeños (pimientos verdes, rojos y cebolla) cortados a trozos pequeños sobre una base de pan cuadrado y tomate, todo condimentado con aceite de oliva, vinagre y sal. Un plato saludable, barato y que puedes conseguir en cualquier punto de la isla.

 

TUMBET

Una alternativa vegetariana muy mallorquina con la que todos pueden disfrutar del mejor maridaje de hortalizas, verduras y tubérculos locales. Similar al ratatouille francés, el tumbet mallorquín combina cebolla, pimiento rojo y verde, berenjena, calabacín y patatas fritos acompañados con pisto. Un plato delicioso que suele servir como acompañamiento de un plato principal (carne o pescado), aunque también puede funcionar como un plato principal.

 

ARRÒS BRUT

 No te dejes llevar por el nombre de este pato, porque podemos asegurar que se trata de una delicia gastronómica que no te puedes perder. El arròs brut (“arroz sucio” en español) recibe su nombre del color marronáceo que toma el caldo por el contacto con los distintos tipos de carne que lo componen (pollo, conejo y cerdo).

El plato también incluye setas, guisantes y judías verdes, lo que convierte esta variante de arroz caldoso en una comida completa y con la que rebosarás de energía tras comerla.

 

ESPINAGADA

En las fiestas de San Antonio (el 17 de enero), cuando las ciudades mallorquinas se llenan de demonios y petardos, las calles de Sa Pobla se llenan de un aroma distinto al de la pólvora. Se trata del olor a un tipo de empanada muy particular, típica de esta localidad; nos referimos a la espinagada o empanada de anguila, la cual se caracteriza por este atípico relleno acompañado de verduras troceadas. Aunque sean tradicionalmente consumidas durante estas festividades, no dudes en probarlas en cualquier momento del año. No te arrepentirás.

 

DULCES TRADICIONALES

No puede faltar, ya sea para el postre o la merienda, probar la repostería típica local. Mallorca ofrece multitud de opciones en este campo, empezando, cómo no, por las mundialmente conocidas ensaimadas, cuyos orígenes datan del siglo XVII y que, pese a que se hayan convertido en un producto de consumo habitual en toda España, merecen ser probadas en cualquier pastelería tradicional de isla para saborearlas en su forma más auténtica.

A parte de las célebres ensaimadas, no puedes perderte los crespells, galletas artesanales que suelen consumirse durante las fiestas de Semana Santa y que son fácilmente reconocibles por las variadas formas que los pasteleros les dan (corazones, flores, peces, estrellas…). Las variantes menorquinas están rellenas de confitura.

La localidad de Valldemossa también tiene un dulce típico asociado a sus fiestas populares. Hablamos de la coca de patata, un bollo muy ligero y esponjoso hecho de este tubérculo, huevo y harina y espolvoreado con canela o azúcar. Ideal para consumirse con una taza de chocolate caliente en invierno o un helado en verano.

Para nuestra última recomendación viajamos al Forn de Baix, una pastelería ubicada en el municipio de Lloseta donde nació, hace unos 60 años, uno de los postres con más éxito de Mallorca. El cardenal de Lloseta es un pastel formado por dos capas de bizcocho entre las que se pone una monta de merengue y nata. Muchos pasteleros han intentado reproducir este delicioso postre, pero, si quieres probar la delicia original, tendrás que reservar un espacio en tu agenda turística para visitar Lloseta.