Extranjeros marcados por Mallorca


septiembre 24, 2019

¿La belleza de su paisaje? ¿La autenticidad de su aroma tradicional y campestre? ¿El clima Mediterráneo? ¿El carácter de sus gentes? ¿O quizá la unión de todos estos factores? Sea lo que sea, es evidente es que Mallorca no deja indiferente a nadie que la visita, y esto no es un fenómeno reciente. Las biografías de decenas de figuras ilustres de todo el mundo dan buena cuenta de la capacidad de la isla para conquistar los corazones de aquellos que ponen un pie en ella.

Algunos permanecieron por una breve temporada, otros volvieron, y más de uno pasó aquí una parte considerable de su vida. Los pueblos de la Sierra de Tramuntana y la capital fueron sus destinos predilectos; en el caso de Palma, el barrio de El Terreno se convirtió en la zona favorita de intelectuales y artistas de Europa y América, especialmente en la primera mitad del siglo XX.

Acompáñanos a conocer sus historias; quién sabe, a lo mejor acabas prendado de Mallorca como les pasó a ellos.

 

FRÉDÉRIC CHOPIN Y GEORGE SAND

El célebre compositor y pianista polaco Frédéric Chopin (1810 – 1849) pasó el invierno de 1838 a 1839 en la archiconocida localidad de Valldemossa, más concretamente en la celda número 3 (actualmente la 4) de la Real Cartuja de Jesús de Nazaret, junto con su amante, la escritora George Sand (1804 – 1876), y sus dos hijos.

Tiempo antes, una afección pulmonar, que en Mallorca se revelaría como un caso de tuberculosis, le obligó a abandonar el frío clima parisino para buscar uno más suave, para lo que recomendaron a Chopin que pasara el invierno en las Islas Baleares. Durante su estancia, el músico compuso la mayor parte de sus 24 preludios op. 28, entre los más conocidos el de La gota de agua.

Para desgracia del compositor, aquel invierno fue especialmente lluvioso en la zona, por lo que su enfermedad se agravó. En Un invierno en Mallorca, Sand describe su experiencia y la de su amante durante su estancia en la isla. A mediados de febrero de 1839 marcharon todos a Barcelona y poco después a París. Las complicaciones de la enfermedad que diagnosticaron a Chopin en Valldemossa serían las que acabarían con su vida.

La celda en la que el pianista se alojó es uno de los atractivos turísticos más importantes del municipio, en la cual se conserva el piano original que el polaco tocó durante su convalecencia en la Cartuja.

 

RUBÉN DARÍO

La isla de oro, así tituló una de sus novelas el poeta nicaragüense Rubén Darío (1867 – 1916) en referencia a la isla de Mallorca, que visitó en dos ocasiones en busca de una paz que rara vez le acompañó a lo largo de su vida (la depresión y el alcoholismo fueron una constante en su biografía).

Llegó a Palma de Mallorca por primera vez en noviembre de 1906 acompañado de su pareja, Francisca Sánchez, para alojarse en una casita del barrio de El Terreno, concretamente en la calle Dos de Mayo. Permaneció en la isla unos cinco meses, periodo en el que el poeta desconectó de su estresante vida en París sumergiéndose en la paz que pocos lugares como Mallorca pueden brindar. Algunos de sus poemas recogidos en El canto errante fueron escritos durante esta estancia.

Darío buscó esa misma paz en octubre de 1913 en la Cartuja de Valldemossa, donde se hospedó en una celda propiedad de su amigo Joan Sureda. El entorno monacal fascinó al poeta y le inspiró para escribir, entre otros, el poema La cartuja. Sin embargo, su estado mental y físico estaban ya muy deteriorados por el consumo de alcohol. A finales de diciembre de ese año marchó a Barcelona. El poeta murió pocos años después por las complicaciones de una cirrosis hepática.

 

GERTRUDE STEIN Y ALICE B. TOKLAS

“Mallorca es el paraíso, si puedes resistirlo”. Con estas palabras describió la escritora y promotora de artistas Gertrude Stein (1874 – 1946) su experiencia en la isla, que visitó en dos ocasiones (en 1914 y en 1916) acompañada de su amante y confidente, Alice B. Toklas (1877 – 1967). El estilo de vida provinciano de la época (que hoy en día aún puede encontrarse en multitud de puntos de Mallorca) las sedujo, al igual que a multitud de personalidades destacables que, como ellas, buscaban dejar atrás las preocupaciones de sus lugares de origen.

La pareja quedó en su primera visita tan maravillada que, durante la Gran Guerra, decidieron establecerse en Palma de Mallorca durante medio año más para huir de los estragos del conflicto bélico, más concretamente en la calle Dos de Mayo del barrio de El Terreno (la misma calle que Rubén Darío había habitado poco tiempo antes).

En el libro Gertrude Stein. Autobiografía de Alice B. Toklas, escrito por la pareja de la escritora estadounidense, se relata los pormenores de su estancia en la isla, como su irregular relación romántica o sus interacciones con artistas e intelectuales que, como ellas, escogieron Palma como lugar de retiro.

 

ROBERT GRAVES

Lo que sintió Robert Graves (1895 – 1985), autor de la novela Yo, Claudio, cuando llegó por primera vez al municipio de Deià, fue amor a primera vista. Sus calles y casas de piedra, situadas entre el mar y la montaña, conquistaron su corazón, un enamoramiento que ni la Guerra Civil Española pudo romper.

El escritor visitó Mallorca acompañado de la también escritora Laura Riding en 1929 por recomendación de su amiga Gertrude Stein, que ya había visitado la isla en dos ocasiones. Ambos decidieron instalarse en una casa del pueblo de Deià  (actualmente ese inmueble acoge un museo dedicado al autor), donde trabajarían como impresores y desarrollarían sus obras hasta el estallido de la guerra en 1936, fecha en la que tuvieron que abandonar abruptamente la isla.

Graves no podría regresar hasta 1946, en este caso acompañado de su esposa, Beryl Hodge, y sus tres hijos. No volvería a marcharse. Puede visitarse su tumba en el cementerio de Deià. Lo suyo fue un romance que duró hasta el final.

 

ERWIN HUBERT

Es posible que nunca hayas oído hablar de él, pero, si has visitado Mallorca, hay una probabilidad muy alta de que hayas visto alguna de sus obras adornando las paredes de tu hotel o en la postal que has comprado. Y es que las coloridas acuarelas del pintor austriaco Erwin Hubert (1883 – 1963), que pasó casi toda su vida en la isla, se han convertido en una de las mejores promociones de los paisajes naturales y urbanos de las baleares.

Llegó a Mallorca en 1904, cuando trabajaba como secretario del archiduque Luis Salvador de Habsburgo-Lorena. Abandonó la isla en 1907 pero, como suele pasar, Mallorca no abandonó su corazón, de modo que en 1920 regresó para instalarse en el municipio de Miramar junto a su esposa, con la firme convicción de dedicarse a la pintura. Poco después se trasladó a Palma, donde poco a poco iría ganando fama y reconocimiento entre la crítica y el público hasta convertirse en uno de los paisajistas y retratistas más solicitados de la capital.

Si vas a viajar por diversos lugares de Mallorca, prueba a descubrir en persona los paisajes que Hubert plasmó en el lienzo; una forma diferente de apreciar las maravillas de la isla.

 

ANTHONY Y ELAINE KERRIGAN

La historia de la sociedad palmesana de la segunda mitad del siglo XX no puede entenderse sin tener en cuenta la influencia que Anthony Kerrigan (1918-1991) y Elaine Gurevitch (1928-2014) tuvieron en la vida social de la capital.

Su casa de El Terreno, la misma que, años antes, Gertrude Stein y Alice B. Toklas habitaron, fue durante décadas un centro gravitatorio de cultura y la intelectualidad nacional e internacional, gracias al intenso trabajo de traducción que ambos realizaban de los autores más importantes de las letras hispanoamericanas e inglesas: Camilo José Cela, Cortázar, Borges, Jaime Gil de Biedma, Ana María Matute, Julián Marías, Pío Baroja, Ortega y Gasset entre muchos otros.  El desaparecido Bar Formentor, situado antiguamente en el Paseo del Borne en Palma, fue durante muchos años testigo de numerosos tertulias de la pareja con grandes nombres de la literatura.

La pareja pisó suelo mallorquín brevemente en 1952, y decidieron unánimemente que allí sería donde pasarían el resto de sus vidas. Se instalaron definitivamente en 1956 con la ayuda de una beca para traducir bibliografía completa del filósofo y escritor Miguel de Unamuno. Vivieron el resto de su vida a caballo entre las baleares y Estados Unidos. A la muerte de Anthony, su mujer, Elaine siguió viviendo en Palma y continuó con el trabajo de traducción hasta el final de su vida.