Los yacimientos talayóticos más impactantes


agosto 14, 2019

Mucho antes de que Baleares se convirtiera en unos de los principales destinos turísticos del Mediterráneo, antes de que el fundador de la corona de Mallorca, Jaime I El Conquistador, tomara estas tierras; antes incluso de que árabes, visigodos, romanos, cartagineses y fenicios dejaran su rastro en las islas, hubo un grupo humano que habitó estas robustas tierras: el pueblo talayótico.

Denominado así por las construcciones en forma de atalayas o torreones de defensa, llamados talayotes, y en torno a las cuales construían sus poblados, este pueblo dedicado principalmente al cultivo de cereales y a la ganadería habitó las islas de Mallorca y Menorca desde el 1500 a.C. hasta la romanización del archipiélago, en torno al siglo II a.C., aunque los primeros vestigios de presencia humana en las islas se remontan al tercer milenio antes de nuestra era.

Las huellas de los talayóticos están dispersados por todo el territorio de Mallorca y Menorca: dólmenes, hipogeos, poblados, murallas, espacios funerarios, recintos religiosos… Tal es su presencia que es altamente probable que tropieces sin querer con algún resto durante tu viaje. Puede incluso que haya alguno cerca de la possessió en la que te hospedas. Son una muestra de que, incluso en los lugares más recónditos, el ser humano es capaz de asentarse y proliferar.

Si tienes interés en conocer más de cerca a este poblado de luchadores, a continuación vamos a mostrarte cuáles sus yacimientos más destacables para que aprendas de primera mano su milenaria historia.

 

POBLADO DE S’ILLOT

Considerado como uno de los poblados mejor conservados de Mallorca, los restos de s’Illot, situados en la localidad del mismo nombre, a 18 kilómetros de Manacor, destacan por la excelente conservación de su prototalayote, una estructura turriforme datada de finales del segundo milenio antes de Cristo. En el centro del poblado se halla el talayot principal, y en sus inmediaciones pueden apreciarse lo que antaño fueron viviendas, espacios de almacenaje y de ceremonias. No muy lejos encontrarás parte de la muralla, cuyas rocas que la componen llegan a superar, en algunos casos, la tonelada de peso.

Si estás interesado en conocer en detalle la historia del lugar y los restos arqueológicos que allí se encontraron, podrás informarte en el centro de interpretación localizado junto a yacimiento.

Horario de visita: entrada libre al yacimiento; entrada al centro de interpretación los martes de 10 a 14, los miércoles de 19 a 22 y los sábados de 10 a 13 y de 19 a 22.

 

ELS ANTIGORS Y TALAIA JOANA

El poblado de Els Antigors, situado cerca del municipio de Ses Salines, es especialmente conocido por tu talayot, denominado Talaia Joana. Esta estructura, con una altura conservada de 4 metros, aún mantiene el portal, el corredor y algunas de las rocas que constituían la columna central.

Desde la atalaya parte una franja de la muralla del poblado de 25 metros que llega hasta uno de los portales del poblado. De la aldea originaria quedan un talayot central, restos de otros tres y partes de otros edificios.

Horario de visita: entrada libre.

 

SES PAÏSSES

Muy cerca del municipio de Artá, en el interior de un encinar, se encuentra uno de los poblados talayóticos mejor conservados de Mallorca.

Ses Païsses, cuyos orígenes se remontan a 850 a.C., destaca por su muralla de 374 metros de longitud y su entrada monumental, construidos entre el 650-540 a.C. y que se han convertido en uno de los símbolos de la prehistoria de Mallorca. El talayote central tiene 12 metros de diámetro y una altura conservada de 4 metros. Recorrer los 13.500 m2 de ruinas engullidas por la naturaleza conforma una experiencia hipnótica.

Horario de visitas: de lunes a viernes de 10 a 17 y los sábados de 10 a 14.

 

CAPOCORB VELL

A 20 minutos en coche de Llucmajor encontrarás el yacimiento de Capocorp Vell, un recinto de 6.000 m2 que incluye cinco talayots (dos de planta cuadrada y tres circulares) y 28 viviendas. Los restos no corresponden con el poblado en sí, sino con un centro ceremonial anexo a este (el más grande que se conoce), en el que se realizarían fiestas y ritos relacionadas con las cosechas, cacerías, el paso de la adolescencia a la adultez entre otros muchos.

El poblado originario probablemente desapareció tras ser utilizados sus restos como material para nuevas construcciones. A pesar de que los talayóticos desaparecieron entorno al siglo II a.C., se sabe que hasta la Edad Media estas estructuras estuvieron habitadas.

Horario de visita: de lunes a domingo de 10 a 17 (jueves cerrado).

 

NECRÓPOLIS DE SON REAL

Puede que hayas visto muchos tipos de cementerios, pero podemos asegurarte que ninguno como este. La necrópolis de Son Real, situado en el término municipal de Santa Margalida, a escasos metros del mar, es un cementerio único en su especie y un ejemplo claro de la particularidad del pueblo talayótico.

La necrópolis está compuesta de 130 tumbas en forma de pequeños talayots y navetas donde fueron enterrados los miembros más ilustres de la sociedad talayótica entre los siglos VII y II a.C. (más de 400 individuos documentados), con enterramientos puntuales en el siglo I d.C.. Hasta la fecha no se ha encontrado el poblado al que pertenecía tamaña necrópolis.

No muy lejos, en el Islote des Porros, encontramos unos yacimientos de la misma naturaleza datados en el mismo periodo que los de Son Real. En este pedazo de tierra de unos 3050 m2, de los cuales 450 están ocupados por la necrópolis, se encontraron unos 285 individuos tanto en tumbas individuales como en cámaras funerarias. Dadas las claras similitudes con Son Real y la escasa distancia entre ambas localizaciones, se especula que en tiempos prehistóricos la isla estaba unida a Mallorca por un brazo de mar.

Horario de visita: entrada libre.

 

SON FORNÉS

El centro de la isla acoge, entre campos de cereales y olivos, un yacimiento talayótico de récord. En Son Fornés podremos admirar el talayot más grande encontrado, de 17 metros de diámetro y de una altura conservada de 3,5 metros, que probablemente tuvo dos alturas y en cuyo interior se puede observar la columna central de la estructura, la cual servía para aguantar el techo. En torno a esta se han hallado numerosos restos animales, lo que sugiere que fue usado en su momento como lugar para matanzas y despieces.

Este talayot pertenece a un poblado cuyos orígenes se remontan al siglo X a.C. y que estuvo habitado incluso tras la desaparición del pueblo talayótico, hasta mediados del siglo VI. En él podremos encontrar otro talayot de 12 metros de diámetro, varias viviendas y los restos de una muralla. El Museo Arqueológico de Son Fornés, localizado en el Molino des Fraret de Montuïri, reúne los restos arqueológicos que se han hallado en la zona.

Horario de visita: entrada libre.