Mejores vistas de Mallorca


septiembre 24, 2019

Todo gran viaje que se precie debe incluir, al menos en una ocasión, una gran vista: ese mirador junto a una carretera, la parte más alta de un monumento, un acantilado junto al mar o la cima de un cerro desde el que observar ese paisaje que quedará grabado en tu retina y por el que recordarás ese viaje para siempre.

Desde Itinerem podemos asegurarte que Mallorca no se queda atrás en cuanto a la capacidad de sus paisajes de dejarte con la boca abierta. Acompáñanos en un viaje para conocer las panorámicas más sorprendentes y hermosas de la isla.

 

CASTILLO DE BELLVER

Construido a comienzos del siglo XIV por el rey Jaime II, el castillo de Bellver es el castillo de planta circular más antiguo de Europa, y acoge en su interior el Museo de Historia de la ciudad de Palma. Estas dos características ya lo convierten en una visita obligada para todos aquellos que pasen por la capital, pero lo que nos trae a este monumento es una tercera cualidad: sus imponentes vistas.

Situado a 112 metros sobre el nivel del mar, desde allí se tiene una visión privilegiada de 360 grados de la capital, el puerto, la sierra de Tramuntana y el Pla de Mallorca (la llanura central de la isla). No por nada su nombre significa “bella vista”. Un enclave ideal para situarte geográficamente al comenzar tu viaje.

 

CARRETERA DE SA CALOBRA

Desde un punto de vista racional, los 13 kilómetros de carretera que unen el puerto y la cala de Sa Calobra con el embalse de Gorg Blau no parecen tener mucho sentido. Seis años de trabajo y la retirada de 31.000 metros cúbicos de roca de la montaña fueron necesarios para acabar esta obra mastodóntica que serpentea sinuosamente casi 800 metros de desnivel hasta la costa; un esfuerzo sorprendente dado lo inhóspito de la zona y la falta de grandes núcleos urbanos en las proximidades. No obstante, gracias a la carretera MA-2141 tenemos acceso no solo a una de las calas más hermosas y que más turismo atrae de Mallorca, sino también a uno de los parajes más espectaculares y buscados de la isla.

Circular por las curvas de Sa Calobra es toda una experiencia, si bien se recomienda ir con buenas condiciones climáticas y cuando el pavimento esté seco, dada la dificultad del trazado. La visión que desde aquí se tiene de la sierra de Tramuntana y del Puig Major (el punto más alto de Mallorca, con 1445 metros) es de las mejores que podrás encontrar, y el recorrido en sí tiene un par de tramos que te sorprenderán: uno en el que la carretera discurre entre dos grandes paredes de roca y el Nus de sa Corbata (el nudo de corbata), en el que la pista hace una curva de 270 grados. Junto a este punto se encuentra un mirador en el que podrás detenerte para contemplar con tranquilidad el paisaje.

 

PUIG DE RANDA Y EL SANTUARIO DE CURA

Puig de Randa, el punto más elevado del centro de Mallorca (a 543 metros de altura, cerca de la localidad de Algaida), es mucho más que un cerro en una planicie. Considerado como de los lugares más sagrados de la isla, fue el escenario, en torno al año 1274, de la iluminación de Ramón Llull, personaje ilustre de la historia balear, y acogió durante muchos años a numerosos eremitas que quisieron imitar el modo de vida ascético de este maestro. En el siglo XV se construyó en la cima un santuario dedicado a Nuestra Señora de Cura, que ha permanecido hasta la fecha y cuyo recinto incluye actualmente una hospedería y un restaurante.

El ascenso al santuario es una de las rutas de senderismo más populares de la isla, y no solo por el interés histórico de la zona. Como todo buen recorrido, concluye con un paisaje que compensa por sí mismo el cansancio y la fatiga: una visión privilegiada del Pla mallorquín, con sus campos de cultivo y decenas de localidades al alcance de la vista.

 

ATARDECER FRENTE A LA ISLA DE DRAGONERA

Buena parte de la atención del turismo de masas en Mallorca se localiza en la zona costera de bahía de Alcudia o en la sierra de Tramuntana, pero hay muchos otros lugares no tan conocidos con atractivos turísticos en absoluto desdeñables. Tal es el caso del poniente mallorquín, zona desde la que podemos ver los mejores atardeceres sobre el mar de toda la isla.

De entre las múltiples posibilidades que hay para admirar este espectáculo de luz, nosotros recomendamos acudir a la localidad costera de San Telmo para contemplar el ocaso junto al perfil recortado de la isla de Dragonera (parque natural desde 1995), concretamente desde el mirador de Punta Blanca. Gracias precisamente a la menor afluencia de turistas en la zona, se trata de un lugar ideal para gozar de un momento romántico con relativa privacidad y las mejores vistas.

 

VALLDEMOSSA

Reconocido tanto por expertos como por aficionados como uno de los pueblos más bonitos de España, Valldemossa es uno de esos destinos turísticos que debes visitar sin excusa para conocer la mejor cara de la Mallorca tradicional.

Recomendamos sin reservas visitar todos los monumentos de interés del municipio, así como pasear por sus calles, cuyo encanto seguro que te embrujará. Sin embargo, si dispones de más tiempo y quieres explorar la naturaleza de la sierra de Tramuntana, la ruta del camino del Archiduque, de unas cinco horas de duración, no solo te permitirá conocer a fondo las montañas que rodean Valldemossa hasta la zona costera de Es Mul, sino también admirar las mejores vistas del pueblo, una estampa que ya ha dado la vuelta al mundo.

 

CABO DE FORMENTOR

La parte más septentrional de Mallorca nos reserva un paisaje agreste con acantilados de hasta 232 metros de altura como claros protagonistas. Ya visites cabo Formentor en coche o la recorras a través de algunas de las rutas de senderismo de la zona, la experiencia no te dejará indiferente (especialmente si tienes vértigo).

Hay varios puntos de observación desde los que podrás admirar las inmensas paredes de roca sobre el azul ultramar. El mirador de Es Colomer es uno de ellos, y recibe su nombre del islote que se puede ver desde allí. Si quieres ver esta misma estampa desde una posición más elevada, te recomendamos que camines un poco más hasta la Atalaya de Albercutx, uno de los muchos torreones de vigilancia que se construyeron hace siglos para vigilar las costas mallorquinas por si llegaban piratas del norte de África.

Para ver los acantilados aún más de cerca habría que aproximarse al mirador de Cabo Formentor, desde donde se puede ver, a lo lejos, el faro de Formentor. Esta construcción, inaugurada en 1863, ofrece otra vista memorable: desde cierta altura, da la impresión de que los últimos metros del cabo, como una flecha de roca, penetran en el Mediterráneo hasta el horizonte, con el faro blanco coronando su extremo.